La casa es tuya. Nosotros la resolvemos.
Un estudio no está para imponerte cómo vivir. Está para entender cómo vivís y resolverlo con lo que hay: el terreno, la orientación, la plata y el tiempo.
Escuchamos antes de dibujar
La primera reunión no tiene planos. Tiene preguntas: a qué hora usás cada ambiente, quién cocina, dónde se junta la familia, qué te molesta de donde vivís ahora. Un plano que no sale de eso es decoración.
Mostramos opciones, no una verdad
En el anteproyecto te damos dos o tres partidos distintos, con sus ventajas y sus costos. Elegís vos. Si ninguno cierra, volvemos a empezar: es más barato rehacer un anteproyecto que un contrapiso.
Vamos a la obra
Los que dibujaron la casa son los que van a la obra. Por eso tomamos pocos proyectos por año: no nos alcanzan las semanas para más, y preferimos decir que no antes que delegar la parte donde se define si el proyecto se cumple.
El presupuesto se define antes de romper
La documentación ejecutiva existe para cotizar en serio. Recién con esos números sobre la mesa se decide si se avanza, se ajusta o se espera.
Las cuatro etapas
- 01
Nos sentamos a escuchar
Una reunión sin cargo. Nos contás cómo vivís y qué te falta. Miramos el terreno o la casa. De acá sale si somos el estudio indicado o no; a veces la respuesta es que no.
- 02
Anteproyecto
Dos o tres partidos distintos, en planta y en maqueta. Los discutimos con vos y elegís. Nada avanza hasta que estés de acuerdo con la idea.
- 03
Proyecto ejecutivo
La documentación completa con la que se cotiza y se construye. Acá se define el presupuesto real, antes de romper nada.
- 04
Dirección de obra
Vamos a la obra nosotros. No la delegamos. Por eso tomamos pocos proyectos por año.
Empecemos por una charla.
Sin cargo y sin compromiso. Si no somos el estudio indicado, te lo decimos en la primera reunión.